La condena por el asesinato de Quinto Inuma Alvarado, líder indígena y defensor del medioambiente de la Amazonía peruana, marcó un punto de inflexión para la Justicia del país. Por primera vez, un crimen contra un defensor ambiental ejecutado por terceros terminó con una condena severa y con los responsables capturados, juzgados y enviados a prisión.
Para la abogada de la familia, Cristina Gavancho, el alcance de la sentencia excede ampliamente el caso particular. Consideró que se trata de una señal contundente frente a la impunidad que históricamente rodeó los ataques contra dirigentes indígenas y defensores de los territorios amazónicos.
“Consideramos que esta es una decisión ejemplar”, sostuvo la letrada, al destacar que el fallo puede convertirse en un mensaje para quienes atenten contra líderes indígenas y ambientales.
Testimonios que fueron determinantes
El proceso tuvo una particularidad: aunque el juicio se desarrolló de manera remota, los jueces se trasladaron hasta Tarapoto para tomar contacto directo con testigos del crimen.
La comunidad donde vivía Inuma se encuentra a más de seis horas de Tarapoto, en plena Amazonía peruana, lo que durante años representó una dificultad adicional para acceder a la Justicia.
Según Gavancho, las declaraciones de los testigos presenciales fueron determinantes para que el tribunal pudiera reconstruir lo ocurrido y establecer las responsabilidades penales.
La abogada destacó que el contacto directo con quienes presenciaron el asesinato permitió fortalecer las pruebas que finalmente derivaron en la condena.
Una sentencia histórica, pero todavía no definitiva
Aunque el fallo representa un avance significativo, el proceso judicial todavía no terminó. La sentencia puede ser apelada y los condenados tienen la posibilidad de recurrir ante instancias superiores, incluida eventualmente la Corte Suprema.
Por eso, la familia y sus representantes consideran que todavía deberán atravesar una nueva etapa judicial antes de que la resolución quede firme.
Aun así, la condena ya genera expectativas entre organizaciones que acompañan a defensores ambientales y comunidades indígenas, porque podría convertirse en un antecedente para futuras investigaciones.
El peligro continúa en la Amazonía
El caso de Inuma no constituye un hecho aislado. La condena llega en un contexto de creciente presión sobre los territorios amazónicos, donde distintas actividades ilegales generan conflictos con las comunidades indígenas.
Desde 2020, Perú registra más de una veintena de asesinatos de defensores ambientales y líderes indígenas, especialmente en regiones como Ucayali, Loreto, San Martín y Madre de Dios.
En esos territorios confluyen intereses vinculados con la minería ilegal de oro, el tráfico de madera y el narcotráfico, actividades que avanzan sobre zonas donde las comunidades denuncian una presencia estatal insuficiente.
La preocupación volvió a quedar expuesta esta misma semana, cuando se conoció el asesinato de otro defensor indígena en Ucayali, mientras se desarrollaba la lectura de la sentencia por el crimen de Inuma.
Para Kevin Arnol Inuma, familiar del líder asesinado, la condena representa cierto alivio, pero no elimina el temor. El riesgo de represalias, advierte, todavía está presente.
Un precedente que deberá convertirse en protección
La sentencia puede marcar un antes y un después en la lucha contra la impunidad, pero también deja planteado un desafío mayor para el Estado peruano: que la Justicia llegue antes de que los defensores sean asesinados y que las comunidades puedan contar con mecanismos efectivos de protección.
El caso de Quinto Inuma demuestra que es posible avanzar judicialmente contra quienes atacan a líderes indígenas. Pero los nuevos asesinatos registrados en la Amazonía recuerdan que el problema continúa.
La condena, por eso, no representa solamente el cierre de un proceso judicial. También abre una pregunta que Perú deberá responder: cómo garantizar que defender un territorio, un bosque o los derechos de una comunidad no siga significando poner en riesgo la propia vida.
Fuente: Martin Chabal